SIDE:
nombre, resto, tiempo
La orden que repone el nombre SIDE, dictada
por J. Milei, no es un mero cambio de denominación: es un cambio de gramática
en el ejercicio del poder. La SIDE no es un instituto; es una forma que se
inscribe a lo largo del tiempo, un poder paraestatal puesto al servicio del
poder de facto.
La presidenta Cristina Kirchner disolvió
la agencia en enero de 2015 con plena conciencia de que, además de modificar
sus estructuras profundas y de separar a Jaime Stiuso —cabeza atemporal—, debía
otorgarle un nuevo nombre. Los nombres no solo designan e identifican: en
política, fundamentalmente, habilitan y empoderan.
El significante SIDE es opacidad, secreto
y excepcionalidad como norma. Que el Poder Judicial apoye la decisión del
Ejecutivo en la vigencia del decreto que autoriza a hombres sin uniforme, con
nombres falsos y fuertemente armados, a detenernos sin orden judicial, se dice
de un solo modo: SIDE.
Entonces, ¿Stiuso sobrevive?
La vigencia de Jaime Stiuso —no como
individuo histórico, sino como función— se recupera con el nombre SIDE:
reservorio antidemocrático legitimado por el poder fáctico en su actuar en los
márgenes de la legalidad.
Stiuso es la agencia; es lo que permanece.
Un ejecutor que recuerda que el poder estable (fáctico) no es el que se exhibe,
sino el que “espera”. Cuando su sombra reaparece, no indica un regreso
personal, sino la continuidad de una lógica represiva.
Bullrich:
orden y lenguaje
La relación entre Patricia Bullrich y el
mundo de “las agencias” no necesita pruebas documentales. Es una relación
originaria. Comparten una sintaxis: seguridad, control, excepción, represión.
Habitan los bordes del derecho; allí impera su orden.
Bullrich es el cuerpo, la carnadura
todavía vigente, portavoz de la idea de que el Estado debe ser refractario a la
discusión política. La SIDE le es propia porque comparten el lenguaje.
El tiempo
circular de la inteligencia
El tiempo nunca muere; el círculo no es
redondo. El tiempo es un círculo plano —o el eterno retorno—, el tiempo asociado de manera indisoluble al
espacio y al ser. La pregunta por el tiempo acompaña a la humanidad.
En este caso, esa pregunta orienta la
atención hacia la detección del inicio de las maniobras tácticas de “los
servicios”. El suicidio de Alberto Nisman lleva constantemente asociada la
marca Bullrich–Stiuso en el marco de “las agencias”, especialmente la SIDE.
El retorno del “caso” Nisman está a las
puertas de la opinión publicada, listo para ser utilizado como munición contra
ideologías que promuevan justicia social y distribución equitativa de la
riqueza. Desde 2015 a la fecha, Nisman es un nombre permanente asociado a las
derechas míseras y opresoras.
Nisman sintetiza una ideología de derecha
y funciona como un recurso eterno que retorna cuando hace falta operar
políticamente. En Caos y Tiempo, el retorno no es novedad. Lo que
inquieta no es que el pasado regrese, sino que gran parte de nuestros
compatriotas lo vivan como una revelación.

