Edgardo Pablo Bergna
Opinión (muy libre) y reseña sobre el reportaje que Pablo Esteban hizo a Adrián Paenza. Publicado por el diario Página 12
https://www.pagina12.com.ar/2026/03/03/la-sociedad-castiga-mucho-al-que-dice-no-se/
04 03 2026
Adrián Paenza propone algo que urque
no parezca, es profundamente político: reivindicar el “no sé”. Como método. En
una sociedad que subestima la duda y premia la máscara de la certidumbre, el
“no sé” se vuelve un gesto ético y político. Es la condición de posibilidad del
asombro, abrepuertas al pensamiento. Frente a un presente atomizado —crisis
geopolíticas, aceleración de la inteligencia artificial, deterioro constitucional,
convencional e institucional—, admitir la ignorancia es una forma de resistir
la brutalización y simplificación del debate público.
El
matemático se refiere a un mundo donde el tiempo se acelera: guerras que ya no
se declaran, tecnologías que sustituyen tareas, y “toman decisiones” globales a
favor y orientadas por el interés de
pocos. La IA y otras tecnologías, quizá, sean superiores a la Revolución Industrial. Pero mientras los
algoritmos resuelven ecuaciones y dan un impulso inconmensurable a las ciencias
y a la técnica; persiste la desigualdad más elemental: el acceso al
conocimiento a la vida digna, aumento de la desnutrición y pobreza. Allí es donde la fascinación
da lugar a la angustia. Nos hace conscientes que nuestra libertad conlleva una
enorme responsabilidad.
Con
ojos argentinos, parafraseando a Paenza,
se reconoce el estado de devastación
científica y oscurantismo. El desmembramiento del sistema científico no es solo
presupuestaria: es simbólica. Implica desalentar a las nuevas generaciones empujándolas al exilio. El deseo del
matemático es claro: reconstruir una política de Estado que entienda la ciencia
como inversión estratégica y no como gasto. Nombrar, planificar, definir
horizontes. Volver a discutir qué país se quiere ser.
Para Caos y Tiempo, el núcleo del reportaje podría formularse así: en una era donde el poder tecnológico se concentra y el discurso público se vuelve violento y acelerado, lo revolucionario consiste en recuperar la duda como motor, el conocimiento como proyecto colectivo y el tiempo humano como horizonte. Decir “no sé” no es debilidad: es el punto que anuda los elementos de una Comunidad camino a Organizarse.

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